Marrakech, el fascinante tesoro rojo del Magreb (I)

Me suelen flipar los anuncios de Ikea, lo reconozco, pero no estoy de acuerdo con el slogan de su última campaña: ‘Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza’. En mi opinión, no hay nada como salir del hogar para abrir nuestra mente, construir en ella unos tabiques más firmes y llenarla de detalles irrepetibles, de los que no pueden comprarse en grandes superficies ni encontrarás exactamente iguales sobre los hombros del vecino. De los que no tiene precio, vaya. Este septiembre he tachado de mi lista de ciudades por visitar la sorprendente e inagotable Marrakech. Me apasiona conocer lugares en que el contraste cultural con mi país de origen es tan brutal, por lo que he disfrutado de este viaje como una auténtica enana. He vuelto totalmente enamorada de una ciudad que parece regirse sin ley alguna y en la que el caos y la agitación están a la orden del día. Ciudad no apta para almas que busquen un poquito de tranquilidad. Sí para quienes, como yo, busquen la desconexión más absoluta, porque Marrakech te absorbe por completo en cuanto pones un pie en ella, en cuanto te aventuras a cruzar los muros rojizos de su medina. Eso es lo que la hace tan maravillosa. 

Plaza Jemma El Fna

Sin duda, uno de los grandes aciertos del viaje ha sido el alojamiento. Quería que fuera un riad (antiguas casonas reconvertidas en hoteles de semilujo) y no un hotel común, fácil de encontrar en cualquiera otra ciudad del mundo. Quería ser invadida por el Marruecos más auténtico incluso mientras dormía. Buscando y buscando por Internet, di con una joyita: el riad Dar Al Kounouz, regentado por un francés llamado Dominique. Me sorprendió no encontrar ni un solo comentario negativo en TripAdvisor, ¡con lo que nos gusta criticar (en todo el mundo, en general, y en España, en particular)! Así que tras valorar otras opciones, me lancé a reservar.

Desayuno en Dar Al KounouzLa verdad es que creo que no podríamos haber elegido mejor. No sabría con qué quedarme: si con la ubicación, a 10-15 minutos de la plaza Jemaa El Fna, eje de la vida en Marrakech (a la que se llega siguiendo dos calles rectas desde el riad, por lo que el camino es hipersencillo); el fantástico precio, ya que por cinco noches pagamos dos personas 250 euros en total; esas habitaciones tan bonitas y plagadas de detalles; la exquisita decoración, árabe 100×100; el precioso patio central y la azotea; el delicioso desayuno, incluido en el precio… Además, nos ofrecían servicio de traslado desde el aeropuerto hasta el riad y viceversa, para el día de vuelta, por tan sólo 15 euros trayecto. Bueno, sí sé con qué me quedaría, porque al final, vayas donde vayas, lo mejor que te encuentras son siempre las personas. Youssef y Zacarías, los dos empleados de Dominique, se portan de 10 con nosotras, al igual que el propio dueño. Los dos primeros días estábamos solas en el riad, así que nos sentimos como unas reinas. Es que éramos sus reinas, en realidad.

Minarete de KoutoubiaSí, fuimos solas dos chicas y hemos vuelto sanas, salvas y felices. No faltaron -sobraron, de hecho- comentarios en las semanas previas en alusión a este hecho: que si cómo vais dos chicas solas, que si a ver si os va a pasar algo, que si no salgáis por la noche, que si no habléis con nadie, que si no se os ocurra alejaros nunca jamás del perímetro de vuestra casa, no sea que corráis el riesgo de que se os despeine el flequillo o, peor aún, de vivir un poco… Pues qué puedo decir: hablé con todo perro pichichi, salí por la noche y me mezclé con los locales, y eso ha sido lo más emocionante de este viaje y lo que ha dado lugar a las mejores anécdotas. Quizá sea porque no me cuesta en exceso adaptarme a ambientes a los que no estoy habituada, pero lo cierto es que en ningún momento me sentí desprotegida por ir sin un hombretón al lado.

Uno de esos no podría haberme salvado de ser arrollada por alguna de las miles de motocicletas que circulan por la medina, pese a tenerlo prohibido, y no lo habría necesitado para nada más. Claro que me pararon cada dos pasos para intentar venderme algo o simplemente para echarme un piropo, pero, llamadme temeraria, hasta el momento defenderme de eso yo solita. La verdad es que lo disfruté. Son zalameros por naturaleza, y si a eso le sumas que mi persona ha tenido un éxito arrollador sin precedentes (que ya quisiera tener en Europa) en la ciudad,  el resultado es… Exacto: volver a casa con la autoestima allá por las nubes. ¡Shukran, Marrakech! 😉

Haciendo memoria, me doy cuenta de que no hablé con ninguna mujer, más que con Fátima, que trabaja en la limpieza del riad, y una de las cocineras del puesto en que solíamos cenar en Jemma El Fna. Y con la chica que nos vendió la entrada en la Maison de la Photographie. En los zocos trabajan sólo hombres, o, al menos, es la impresión con la que me he vuelto a casa. Facilita mucho las cosas el hecho de que casi todos chapurrean inglés y/o español (además de japonés, alemán, italiano, euskera y catalán si es preciso…), lo que hace más fácil que les expliques que no estás interesado en esos variopintos productos -que van desde babuchas hasta especias, pasando por artículos de piel, joyas, lámparas, teteras y hasta camaleones- que tratan de venderte o que te están molestando, si se da el caso. 

Zocos de Marrakech

Este viaje ha sido una auténtica experiencia para todos mis sentidos y, sobre todo, para mi espíritu. Podría contar mil cosas más y… lo haré 🙂 

#Top5enero

Para mí, la maldita cuesta de enero se ha hecho más llevadera gracias a…

1) La versión de Vetusta Morla de ‘Tengo un trato’, de Mala Rodríguez: el tema original no me hace ni fu ni fa, pero en cuanto escuché en el programa ‘Hoy empieza todo’, de Radio 3, la particular interpretación de la canción de los vetustos, me quedé prendida, aunque es cierto que cuando se trata de estos chicos peco bastante de poca objetividad. Han conseguido darle su toque, suena a Vetusta Morla desde el primer segundo, y esa es la gracia de las versiones, ¿no? Para mí, en este caso, la revisión mejora al original. ¡Hay que ser más bueno que los malos! Si aún no la habéis escuchado, aquí la tenéis: 

2) El Curriculum Vitae de Ignacio Castiella en Twitter: resulta que es abogado, pero ha dejado claro que sería todo un fichaje en una agencia publicitaria. Precisamente, eso es lo que busca: tras licenciarse en Derecho y cursar un máster en Relaciones Laborales, se dio cuenta de que no quería pasarse la vida en una sala de lo penal, sino dar el salto a la publicidad. Y todos sabemos que a la hora de buscar trabajo, diferenciarse de los demás es la clave, hay que llamar la atención de alguna manera o pasas totalmente desapercibido… así que Ignacio (@castiellas) se le ocurrió utilizar Twitter para sobresalir, ¡y vaya si lo ha conseguido! Se creó un perfil en el que su alter ego, @icastiellas, se valía de tweets propios y otros que tomó prestados para contar una historia. Su historia. Y la de su cobaya, claro. En total, 147 mensajes de en torno a 140 caracteres cada uno que son pura genialidad. ¿No me crees? ¡Léelo enterito! ¡Más que recomendable! Envidio a la gente que derrocha creatividad por cada poro de su piel, está claro que con eso es nace, uno puede tratar de potenciarlo pero… ¡el don se tiene o no se tiene! 

3) El curso de periodismo de viajes con Paco Nadal en la Escuela de Periodismo de El País: son muchas las razones por las que admiro a Paco Nadal, alma de ‘El Viajero’, pero la más importante de todas es que ha conseguido convertir su pasión, que es mi pasión también, en su profesión. Vive de conocer mundo y de contarlo, ¿no es maravilloso? Desde luego, suena así, por lo que no lo dudé ni un minuto cuando vi que iba a ofrecer un nuevo taller de periodismo de viajes en la Escuela de Periodismo de El País. Volví a mi casa con la sensación de que había estado en todo el mundo sin moverme de Madrid. Nos contó cómo es su día a día, cómo se las ingenia para mantener a la comunidad de seguidores que ha logrado crear, con qué equipo de imagen y sonido se mueve de aquí para allá, consejos sobre cómo tener un blog y vivir de ello, infinidad de anécdotas divertidísimas… ¡Un fin de semana y un poco de dinero muy bien invertidos! Pero como no todo es escuchar, también tuvimos oportunidad de poner en práctica lo aprendido escribiendo un post sobre la plaza Mayor de la capital. Creedme: es mucho más difícil de lo que puede parecer a simple vista. Seguro que pronto hay una nueva edición del curso, ¡no os lo perdáis! 

4) El curso online de fotografía básica con Álvaro Sanz: uno de mis buenos propósitos para 2015 es aprender a usar en condiciones la cámara réflex, que me he pasado un tiempo robando a mi padre y que ahora, por fin, he heredado. Como soy un poco zoquete para todo lo relacionado con la tecnología, la verdad es que me cuesta mucho sacarle partido al aparatito, por lo que necesitaba empezar desde la base y hacerlo con alguien guiando mis pasos. Conocía los cursos de Álvaro por esa maravillosa red social que es Instagram, pero hasta el momento no me había animado a apuntarme a ninguno. ¡Craso error! Durante cinco días, ha colgado en su Web para los alumnos matriculados varias lecciones en las que aborda los principios básicos de la fotografía y las pautas generales para que consigas hacer la foto que realmente quieres hacer. No he tenido mucho tiempo de poner en práctica lo aprendido, pero una tarde de domingo que llovía a mares me la pasé persiguiendo a mi perro por toda la casa cual paparazzi, y alguna instantánea curiosa salió (es fácil cuando tienes un modelo tan bonito). 

Kai

5) Ideas en Polvo: hacía mucho tiempo que no me pasaba por una de mis tiendas favoritas en Valladolid. Visitar Ideas en Polvo es invitar a la imaginación a volar y animar a sacar a la luz al manitas que llevamos dentro. Si eres amante del scrabooking, es tu tienda. Si buscas telas preciosas, es tu tienda. Si tienes que hacer un regalo y quieres que sea algo original, también es tu tienda -sobre todo si el destinatario es aficionado a las manualidades-. Es un pequeño paraíso del DIY. Hace poquito que han abierto también tienda online, os animo a visitarla. ¡Ah! Y estad muy pendientes de sus RRSS (FacebookTwitter e Instagram), porque Deiana, su dueña, siempre tiene algo entre manos.  

#Top5diciembre

El 2015 ha comenzado tan acelerado que por poco se me olvida repasar algunas de las cosas que más me gustaron de diciembre de 2014. ¡Aquí van! 

Your Box Shop1) Las cajas maravillosas de Your Box Shop: hacía mucho tiempo que había echado un ojo a su trabajo y, por fin, en diciembre me decidí a encargar como regalo de Reyes una caja personalizada para mi sobrina, para que pueda tener siempre ordenados sus juguetes. ¡Gran acierto! Cuando llegó a casa, me enamoré por completo; me la hubiera quedado para mí si no fuera porque ponía su nombre. Para mí, que soy muy amiga de todo lo handmade, productos como este tienen mucho más valor que el material, por eso disfruto regalándolos -a los demás… ¡y a mí misma!-. Por ahora, no tienen tienen tienda online, pero puedes seguirles en sus perfiles en RRSS (Facebook e Instagram)  y contactar con ellos a través de correo electrónico: holayourbox@gmail.com.

2) La Frikileriasi tenéis cerca a algún amante de los superhéroes, las consolas, el manga, los tebeos, ‘Star Wars’ y demás, sabréis bien que tenéis el éxito asegurado si optáis por un regalo friki en las fechas señaladas. Gracias a mi hermana, he descubierto esta tienda online en la que puedes encontrar desde la ocarina de Link, prota del videojuego ‘The legend of Zelda’, hasta las bolas de dragón que con tanto ahínco buscaba nuestro amigo Goku -yo siempre fui más de Vegeta-.

3) El blog de June Lemon: para mí, de lectura obligada. No sólo me inspira, y mucho, si no que me hace reflexionar y, sobre todo, me descubre algo nuevo en cada post. Creo que lo que Marina, su autora, ha conseguido, es digno de admirar. Más allá de lograr crear una extensa red de fieles lectores, se ha labrado una imagen de marca que, en mi opinión, parte de una premisa que debería ser un must para todo aquel que quiera ser alguien dentro y fuera de la Red: se muestra tal y como es, alguien normal, como tú o como yo, que disfruta de todo aquello que le rodea, sin excepciones, de lo bueno y de lo malo, que no tiene miedo de equivocarse ni de no ser perfecta en todo lo que hace. Reconozco que en 2014 la he odiado un poquito… ¡vaya viajes que se ha pegado! Sí, en el fondo ha sido más envidia que otra cosa lo que he sentido.  

Galletas4) Laura’s Bakerysi vives en Valladolid y te gusta la repostería, te recomiendo que visites esta tienda, situada en la calle Platerías. Tiene todo lo necesario para hacer galletas, tartas, bizcohos y cup cakes. Además, puedes hacerle tu encargo para celebraciones, como bodas o bautizos, y ofrece cursos para grandes y pequeños. Aluciné mucho con el minion hecho de fondant que tuvo en el escaparate durante la Navidad. 

5) Todos, absolutamente todos, los jabones de Olivia Soaps: yo he probado en mi propia piel -mi muy agradecida piel- el de Mojito y también el Mirinda. Sobra decir que son un auténtico lujo para los sentidos. Esta Navidad he regalado otros cuatro: Heidi, The Gintleman, 20.000 Pompas (de Viaje Superlimpio) y La Vie en Rose. ¡Los cuatro han sido un éxito! Ya tengo fichados un montón de productos más que quiero probar, pero la verdad es que mis favoritos siempre serán los que Paula González, quien se esconde detrás de Olivia, crea con sus propias manos. 

#Top5noviembre

Sinceramente, tenía unas ganas terroríficas de que se acabase noviembre. Quizá porque me gusta demasiado diciembre, porque la ciudad entera huele a castañas. De este noviembre que ya nos ha dicho adiós, y que ha pasado con más pena que gloria, me guardo todo esto:

1) Bambi No Muere: un proyecto que acaba de nacer pero al que ya auguro un sonoro éxito. Se definen como ‘la agencia de comunicación que fabrica marcas chulas’ y ofrecen servicios de gabinete (consultoría creativa, comunicación offline y online, community management y marketing de contenidos), análisis de tus competidores, servicio de clipping, identidad corporativa, programación Web, diseño gráfico… y mucho más. Y todo hecho desde el cariño y el compromiso. Conozco -y adoro- a una parte del equipo de Bambi No Muere, y si el resto son igual de entusiastas, profesionales y encantadores que ella, pronto se harán un hueco en el complicado -pero tan maravilloso- mundo de la comunicación. Podéis seguir su pista en Facebook, Twitter e Instagram. Y os animo a que os perdáis de vez en cuando por su blog

Hola Navidad - Olivia Soaps2) La vela ‘Hola Navidad’ de Olivia Soaps: el olor de la Navidad encerrado en un vasito de cristal. Los productos de Paula González son pura delicadeza, cuidados hasta el más mínimo detalle, respetuosos con tu cuerpo, tu mente y con nuestro entorno, de los que te vuelves incondicional una vez que los pruebas. Pensaba que no podría superarse después de las velas ‘Postal de La Habana’ y ‘Afternoon tea’, mis favoritas, pero sí, lo ha hecho con ‘¡Hola Navidad!’. ¿Lo mejor? Su maravilloso packaging y la lista de ingredientes: ‘Contiene besos de jengibre, desayunos de panettone, nieve vista desde la ventana, abrazos de bufanda, luces pequeñitas que suenan a jazz, nervios de almohada, muchos brindis y deseos y alguna ilusión empaquetada’. Y el estribillo de ‘Fix you’, de Coldplay, escrito en la cajita de cerillas que acompaña la vela. Sonrisa instantánea en la cara 🙂 

3) ‘New girl’: un par de capítulos de las andanzas de Jessica Day y sus alocados -todavía más que ella, si cabe- compañeros de piso es la cura perfecta para los días malos. Reconozco que siento especial debilidad por Smichdt: sólo con los simples gestos de su cara ya me parto. Capítulos de unos veinte minutos de duración, personajes que enganchan y situaciones cómicas a rabias: ‘New girl’ lo tiene todo. Va camino de convertirse en una de mis series favoritas, de esas que puedo ver mil veces sin cansarme. Creo que me gusta tanto porque me siento muy identificada, pues algunas de mis grandes amistades tienen barba; y cuando estoy con ellos me transformo en una versión de mí misma que me encanta. Me iría de su mano al fin del mundo. Una para todos, todos para una

4) El anuncio de Navidad de John Lewis: este año a los Reyes Magos sólo les voy a pedir una cosa. Exacto: ¡un pingüino! Y poco más puedo decir. Sobran las palabras (aunque no supera al de hace tres años). 

5) Volvoreta Closet: hace bien poquito que he descubierto esta tienda de ropa online y fue de casualidad, como la inmensa mayoría de mis grandes descubrimientos, de los que estoy tremendamente orgullosa. Ya he hecho mi primer pedido yseguro que repetiré pronto. Prendas con personalidad, diferentes, originales, de esas que no vestirán diez de cada once chicas que te cruces por la calle un sábado noche, de las que llegan desde Londres, pasan por Volvoreta y se cuelan en tu armario

#Top5octubre

Octubre ha sido un mes regulero, para qué os voy a engañar, pero ha habido algunas cosas que lo han hecho un poquito mejor. Por eso, porque siempre hay que quedarse con lo bueno, os voy a contar cuáles han sido. Quizá os guste descubrirlas en este noviembre que acaba de empezar:

Body - gente fea1) La tienda online de Pedrita Parker: acaba de estrenarla y estoy segura de que ya es un rotundo éxito, ¡y no me extraña! Ya era muy fan de las ilustraciones de la malagueña Estefi Martínez, quien se esconde detrás de esa pecosa pelirroja empeñada en que dentro de todas nosotras hay una reina -de la fiesta, de tu casa o de dónde te dé la gana-, pero ahora ya me ha conquistado del todo. Molan las tazas, el pasaporte para bebés, las chapas -aquí mis favoritas-, las libretas, las láminas… Pero yo, sin duda, me quedo con TODOS los productos infantiles. La llegada al mundo de mi sobrina Ariadna hace casi un añito ha hecho que quiera comprar cada bebero, body, par de calcetinitos o minúsculo jersey que se cruza en mi camino. Y más si son tan chulos como los de Mrs. Parker. ¡Ojo! Hace unos retratos personalizados que son geniales. ¿No me crees? ¡Echa un vistazo!

2) Mis clases de punto en Mimarinita: nunca me había atrevido con el punto, ya que me parecía inimaginable que yo fuera capaz de manejar esas agujas con la suficiente destreza como para convertir un ovillo de lana en media bufanda. Sin embargo, no lo dudé cuando me recibí en mi correo electrónico la Newsletter de esta preciosa tienda situada en el centro de Valladolid con información sobre sus cursos continuados de punto y costura. Animada por el buen trato recibido siempre que me paso por allí y por alguna que otra experiencia satisfactoria en los talleres monográficos que realizan, me apunté sin dudarlo. Está resultando de lo más enriquecedor, no sólo porque estoy aprendiendo algo nuevo -y eso es siempre motivo de alegría- sino porque las dos horas a la semana que paso allí teje que te teje son un descanso maravilloso del ritmo frenético que suelo llevar a diario, un momento para no pensar en nada más y reírme mucho con mis compañeras. Y siempre contando con la ayuda y los consejos de Luz, la dueña de la tienda, y Patricia, la profesora. Os recomiendo que os paséis por allí y os dejéis enamorar por el ambiente y los productos que venden -en especial, por las teles, ¡me chiflan-. 

3) Siloé: mi amigo Fito ha vuelto de pasar un añito en la prestigiosa escuela de música Berklee, en Boston, con más ganas de comerse el mundo de las que habitualmente le acompañan. Ahora, lo hace en solitario como Siloé. Hace unos días le escuché por primera vez interpretando estas nuevas canciones en directo y, como acostumbra, sonó de lujo. Ahora se encuentra en pleno proceso de grabación de su primer trabajo en solitario, que algunos ya estamos esperando como agua de mayo. De momento, nos vamos conformando con esto:

4) ‘La isla mínima’: una de las mejores películas que he visto últimamente. Magistralmente narrada, con unos planos aéreos que se te va la olla y una estética que te hace disfrutar de cada plano, la cinta cuenta con dos razones de peso que la hacen imprescindible en nuestro cine: Javier Gutiérrez y Raúl Arévalo, espectaculares ambos en sus papeles de policías expedientados que deben investigar la desaparición de dos chicas adolescentes en un remoto pueblo andaluz. Y qué decir de la aparición de Antonio de la Torre: breve pero excepcional, de las que estremecen. Alberto Rodríguez a la batuta de un filme que te mantiene sin pestañear de principio a fin. Si no caen unos cuantos premios Goya en unas mesas, muchos nos vamos a enfadar, y mogollón, con la Academia. 

5) Interpals: plataforma ideal para practicar inglés. Te registras, creas tu perfil, especificando qué idiomas hablas y ale, a parlotear. Bueno, a escribir, más bien. Para mí ha sido todo un descubrimiento y lo recomiendo encarecidamente, sobre todo para quienes, como yo, no disponen de mucho tiempo libre para dedicarle al inglés. Rápido y divertido, ¿qué más quieres?

Muy Muy Felices: inmortalizando bodas con mucho mucho amor.

Uno de los síntomas más claros de que te haces mayor irremediablemente es empezar a recibir invitaciones para las bodas de tus allegados. O repartir ‘enhorabuenas’ a diestro y siniestro ante incipientes paternidades, aunque de eso ya nos ocuparemos en otro momento. Pero quizá lo peor -o lo mejor, según se mire- de todo es que empiezas a imaginarte a ti mismo en situaciones similares. Y empiezas a plantearte cómo quieres que sea tu boda. Y cómo querrás recordarla. Y piensas en todos esos momentos que te perderás porque estarás muy ocupado saludando a invitados, abriendo el baile, partiendo la tarta, llorando abrazado a tu madre o tratando de evitar que tu corbata acabe cortadica en trocitos y repartida entre tus seres queridos a modo de souvenir nupcial. Reparas entonces en una figura imprescindible en toda boda, casi tanto como el novio o la mismísima novia: el fotógrafo.

A veces, en vez de Muy Muy Felicesuno, son tres. Y, además de fotos, hacen unos vídeos maravillosos para que rememores el gran día con una sonrisa siempre que te apetezca. Y se hacen llamar Muy Muy Felices. Almu, Dani y San son un trío de madrileños de pura cepa que se conocieron hace ya algún tiempo en la universidad, donde compartían cañas, anhelos y apuntes de la Licenciatura en Comunicación Audiovisual. Con 23 primaveras a las espaldas y un montón de ideas bonitas en la cabeza, se vieron un buen día, casi sin querer, en su último año de carrera. «Empezamos a hacer vídeos relacionados con música, más por afición que por la ambición de llegar a algo más», cuentan. «Después, la cosa se fue poniendo más seria e hicimos algún videoclip y vídeo corporativo», añaden. «Algún tiempo después, y de una forma bastante tonta, alguien dijo en alto eso de ‘¿y si acabamos grabando bodas?’, y, de pronto, no nos pareció tan mala idea y empezamos a maquinar», explican. Tímidamente, lento pero seguro, Muy Muy Felices se ponía en marcha.

El destino -o quizá fue Cupido- quiso que tan sólo unos días después de decidir consagrar sus incipientes carreras profesionales al amor y sus delirios, un conocido les propusiera la posibilidad de grabar la boda una amiga, Nora, con Juan. LA BODA. El principio de la aventura. El ‘recién estrenados’ de Muy Muy Felices. Corría julio de 2012. Fue en Toledo. «No sólo nos lo pasamos de miedo grabándola, es que, además, la boda fue espectacular y los novios, geniales», apuntan.

Todo salió a pedir de boca y Nora & Juan se convirtieron en los mejores relaciones públicas de Muy Muy Felices, que no salen de casa sin sus cámaras réflex Canon EOS, que graban en HD -acaban de comprarse, además, una GoPro que están deseando probar-. Así, llegaron después Noe & José, Marta & Ignacio, Lore & Juanra, Serge & Elena y alguna que otra pareja más, culpables y testigos de cómo un pequeño proyecto que nació casi por casualidad se consolida día a día. Creen que el éxito de su trabajo radica en que siempre intentan hacerlo «de la forma más natural posible», pasando casi desapercibidos para los novios y los invitados

Y en que le ponen mucho cariño a todo lo que hacen. Y eso, se nota. Cuidan cada detalle, desde el packaging hasta la música que eligen como banda sonora del vídeo de cada enlace«Una de las mejores cosas de esto es que luego todos los novios nos acaban diciendo que esas canciones se han convertido en ‘sus’ canciones», señalan. Tratan siempre de reflejar con los temas cómo fue el ambiente de la boda a la vez que le imprimen ritmo al vídeo. Para el de sus bodas, tiene claro qué canciones elegirían: en el de San, sonarían, probablemente, ‘At home’, de Crystal Fighters, y ‘Riptide’, de Vance Joy; en el Dani, ‘My babe just care for me’, de Nina Simone, y ‘Radar detector’, de Darwin Daez; y en el de Almu, ‘Let it be me’, de Ray Lamontagne, y ‘Wouldn’t it be nice’, de los Beach Boys. Seguro que entre boda y boda, también imaginan cómo serán las suyas. Ellos, desde luego, tienen más que claro cómo querrán recordarlas. Por ahora, hasta que llegue el momento, van prestando su talento.

XICLO: las bicicletas son para el reparto.

En mayo de 2013, tras muchas pedaladas, Tran Vu Mai y César Paúl Tomío, ambos ingenieros, se liaron el casco en la cabeza y pusieron en marcha XICLO Última Milla, una empresa de transporte y urbano pionera en Valladolid: reparten en bicicleta. Se conocieron en un curso de emprendimiento y, precisamente, unieron sus fuerzas para emprender, dando forma a un proyecto que responde a la perfección a la idea de sostenibilidad y beneficio ambiental que rige su día a día.

Partiendo de las ventajas obvias de la bicicleta -«medio de transporte sano, ecológico, barato y popular», asegura Vu-, han creado un nuevo concepto de reparto en la ciudad de paquetería de reducidas dimensiones, con el que buscan contribuir a reducir el tráfico en el centro urbano, especialmente, de furgonetas. Su público objetivo lo constituyen empresas de reparto y paquetería como MRW, DHL, SEUR y Nacex, entre otras; agrupan las mercancías en su local, situado en el Camino del Cementerio, y, desde allí, las hacen llegar a sus destinos -con unos precios más que asequibles-.

XICLO

En nueve meses, han recorrido más de 2.700km, con cerca de una tonelada de emisiones de C02 que no se han lanzado a la atmósfera, y aseguran no ponerse freno ni límites. Su intención para el recién estrenado 2014 es incrementar el número de servicios con pequeñas y medianas empresas vallisoletanas, así como revitalizar el transporte de paquetería entre los comercios y los clientes finales. También consideran la posibilidad de ofertar sus servicios a los particulares y ampliarlos a municipios próximos a la ciudad, como Arroyo de la Encomienda. Pero, sobre todo, lo que les impulsa a hacer girar las ruedas de sus vehículos es «poder participar en el desarrollo de todo lo que se mueve en Valladolid», como señala Vu. «Tenemos una importante labor comercial por delante», añade, y reconoce que Valladolid es una ciudad aún conservadora con el uso de la bicicleta, algo a lo que se enfrentan cada día con la misma ilusión, seriedad y eficacia que imprimen en su trabajo.

XICLO

En la actualidad, en Xiclo disponen de dos vehículos: por un lado, una bicicleta provista de una caja de aluminio en su parte delantera, con capacidad de hasta 80kg de carga; y un triciclo con asistencia eléctrica para el pedaleo, un motor con potencia de 250w y con capacidad para hasta 180kg. Ambos provocan en los viandantes amplias sonrisas y llaman su atención, sobre todo por ser uno de los soportes publicitarios más vistosos y originales de cuantos pueden verse en la actualidad en la capital del Pisuerga. Además, desde el pasado mes de diciembre y durante un año, cuentan también con un Twizy, cedido por Renault a Xiclo, que se alzó con el Premio a la Mejor Práctica en Movilidad Sostenible -categoría de ‘emprendedores’- en la última edición de los galardones que otorga Renault España. Sin duda, una oportunidad para Xiclo de seguir creciendo y no dejar de pedalear hacia el éxito.

Fotografías: cedidas por XICLO.

Anttique-Code: cualquier moda pasada, sin duda, fue mejor.

Ojo con deshacerte de la ropa que ya no te pones: dicen que en cuestiones de moda, todo vuelve. No es de extrañar que numerosos establecimientos se suban al carro de la reinvención basada en el reciclaje y propongan a sus clientes ropa de estilos que parecían haber caído en el olvido pero que, en cambio, reaparecen más fuertes que nunca. Sin embargo, las verdaderas estrellas del auge de la moda vintage –término que hace referencia, por lo general, a estilos o diseños que recrean otros anteriores- son las prendas auténticas que, con el espíritu de tendencias pasadas intacto, han logrado en los últimos años hacerse un hueco cada vez mayor en infinidad de armarios, dispuestas a regresar a la calle para una segunda vida.

Anttique-Code

Andrea, vallisoletana de 25 años afincada en Madrid, donde estudia Comunicación Audiovisual, es dueña de uno de esos armarios. Y un buen día, más por hobbie que por beneficio, decidió hacer llegar la corriente vintage que inunda la capital a su ciudad natal y otras provincias en las que las tiendas second hand no abundan en exceso. ¿Cómo lo hizo? Poniendo en marcha Anttique-Code, un ‘vintage & alternative indie market’ online en el que encontrar, a precios más que asequibles, prendas de ropa y complementos genuinos y exclusivos, con algunos años en sus costuras y botones pero en perfecto estado de conservación, que esperan por una nueva oportunidad.

«La moda tiene un espíritu revisionista, de reinterpretación», comenta Andrea. «Creo que la efervescencia de lo vintage se debe, sobre todo, a que ciertas celebrities, iconos de la música o el cine, han apostado por estas prendas y las han popularizado», añade. Prendas únicas -a veces, de grandes firmas o diseñadores ya desaparecidos-, verdaderas joyas textiles de otros tiempos cuidadas y mimadas para su nueva venta, recuperadas para dar respuesta a esa «nostalgia a elementos de eras pasadas», como explica Andrea.

Las Redes Sociales (RRSS) se han convertido en el canal perfecto para que Andrea pueda repartir por toda España las prendas que encuentra en tiendas second hand de Madrid, propagando el boom de productos vintage y su particular interés por ellos. «Anttique-Code no existiría sin Facebook», asegura Andrea, pues la ropa disponible en el market se venden a través de su página oficial en la popular red social. El proceso es muy sencillo: ella cuelga fotografías de cada prenda indicando su precio y a golpe de clic y mensaje privado, ya es tuya. Una transferencia bancaria, un par de días de espera y la tienes en tu casa. Cómodo y sencillo. Para ello, Andrea cuenta con el inestimable apoyo de un equipo de «manos amigas», como ellas las define, que hacen posible que el proyecto siga creciendo cada día, tomando fotografías, por ejemplo, o ayudando en los market físicos en que Anttique-Code participa.

Pese a que en las colecciones que Andrea propone en Anttique-Code puede encontrarse, principalmente, ropa para mujer, cada vez son más los hombres que reclaman su hueco en el market. «A los chicos también les interesa la moda vintage y apuestan por ella como nosotras», asegura Andrea, que trabaja ya intensamente para disponer de prendas masculinas en los próximos surtidos que ponga a la venta. Si todo marcha según lo previsto, la siguiente colección saldrá a mediados de este mes de diciembre, y Anttique-Code quizá nos sorprenda con su participación en algún que otro market físico antes del final del año. Entérate de todo en su Facebook porque, quién sabe, quizá encuentres el regalo que buscas para estas Navidades.