Hoy me visto de corto (I)

La próxima semana se celebrará la vigésimo sexta edición del Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo (del 4 al 8 de diciembre). Además, ya está en marcha una nueva entrega de la Semana de Cine de Medina del Campo, que se desarrollará en la localidad vallisoletana del 13 al 21 de marzo. Ambos festivales son los culpables de que me haya aficionado sin remedio al cortometraje. Nuestro país puede presumir de una cantera excepcional de cineastas que trabajan el género chico con pasión y la misma entrega -o más- que si se tratase de un largo. Por eso, quiero compartir con vosotros algunos de los que más me gustan, descubriros pequeñas joyas del séptimo arte patrio

Para empezar, os dejo ‘Mi ojo derecho’, una maravilla de Josecho de Linares (Málaga, 1984). Os aviso: tened a mano un paquete de pañuelos, porque os espera un cuarto de hora de pura emoción. La historia que cuenta la cinta tiene mucho de autobiográfico, quizá sea esa la razón de que ponga los pelos tan de punta: todos vamos a sentirnos un poco identificados. Descubrí esta joya, precisamente, gracias a la Semana de Cine de Medina, pues se alzó con el Roel de Oro en la edición de 2013 del certamen. Premio más que merecido. No hay amor comparable al de los abuelos, ninguno tan incondicional y sincero, y deberíamos disfrutarlo de ello cada segundo que podamos. Más allá de sentimentalismos, creo que este filme lanza un claro mensaje: toda la entrega y dedicación que mostraron cuando éramos niños debemos devolvérselas ahora que hemos crecido y ellos la necesitan tanto. A todos en algún momento de nuestra vida nos hace falta un par de manos que nos cuiden.

Uno de mis cortometrajistas favoritos es, sin duda, Esteban Crespo (Madrid, 1971), nombre que puede que os suene porque estuvo nominado al Oscar este año en la categoría de Mejor Cortometraje de Ficción por ‘Aquel no era yo’, una cinta terriblemente dura que no deja indiferente a nadie. Sin embargo, hoy comparto con vosotros otra historia, la de Jesús y su abuela, la ‘Lala’ del título, y la de un cuento. Un cuento sin final. Y un Gustavo Salmerón que, como siempre, lo borda -y esa sensación de que nuestro cine no le valora como merece que se me queda siempre que le veo en pantalla-. Crespo es una de esas personas cercanas, humanas, comprometidas, un cineasta que demuestra en cada cinta que ama el cine y que impregna sus historias de realidad, de detalles, de cotidiana verdad.

Y hablando de Gustavo Salmerón, él es el protagonista de ‘Diez minutos’, que firma Alberto Ruiz Rojo, co-protagonizado por Eva Marciel. La cinta se alzó en 2005 con el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción. Enrique, al que da vida Salmerón, llama al servicio de atención al cliente de su compañía telefónica esperando conseguir un número. Le atiende Nuria, una de las operadoras. De que ella le facilite o no ese número depende que él recupere al amor de su vida. ¿Cómo acabará la historia? Pese a que la trama en sí no tiene demasiada chicha, las interpretaciones de Salmerón y Marciel y el fantástico diálogo que ambos mantienen hacen que el corto enganche al espectador de principio a fin

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