Otras tres bodas más, ¡por favor!

Que siento una especial y latente debilidad por Quim Gutiérrez desde que vi ‘AzulOscuroCasiNegro‘ (Daniel Sánchez Arévalo, 2006) por primera vez no es ningún secreto. Que empieza a ocurrirme lo mismo con Inma Cuesta, tampoco. Verlos compartiendo planos, complicidad y talento (como en la maravillosa ‘Primos‘, también de Sánchez Arévalo) en la gran pantalla es un regalo para el espectador. No es de extrañar que el pasado sábado la sala número 5 de los cines Cinesa de Equinoccio (en Zaratán, Valladolid) estuviera a rebosar para disfrutar del matutino pase de esa comedia hilarante y deliciosa que es ‘3 bodas de más. Una nueva edición del Ciclo de Cine Itinerante, promovido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en colaboración con Gas Natural Fenosa, acercó hasta la localidad vallisoletana el tercer largometraje de Javier Ruiz Caldera, que presentó el filme ante un público entregado al que después escuchó reír con insistencia durante hora y media de película. El ciclo recorre cines de toda España acercando al público las películas nominadas a las premios Goya -la de Ruiz Caldera optaba a siete galardones, aunque, finalmente, se fue de aquella aburrida gala sin cabezón alguno-.

‘3 bodas de más’ narra las peripecias de Ruth (Cuesta), una bióloga marina infravalorada por su jefa que pierde la compostura a la tercera copa de ron Cola y pasa auténticos apuros intentando aparcar su coche. Cupido -ese maldito ser alado- pasa de ella -y con recochineo-, aunque no de sus tres ex novios, que en apenas dos días le comunican que están prometidos y que, por supuesto, está invitada a la boda. Tras el disgusto inicial, Ruth decide ir a la primera acompañada por Dani, el becario de su departamento, al que da vida Martín Rivas, que sale airoso con bastante éxito de la difícil tarea de darle la réplica a Cuesta. Allí conoce a Jonás (oh, ¡Quim!), por el que inevitablemente, y como nos pasaría a todas, cae prendida. A partir de ahí, se suceden toda clase de vicisitudes que hacen que al espectador le resulte imposible no sentirse identificado con Ruth, no adorarla de pies a cabeza y no querer encontrársela en la próxima boda a la que vaya.

Inma Cuesta está pletórica. Divertidísima. Carismática. Colosal en un papel que parece hecho a su medida. Gutiérrez lo borda. Todo el reparto está de sobresaliente. Pero la interpretación impagable de la cinta llega de la mano de Rossy de Palma, apoteósica en el papel de madre de la protagonista

‘3 bodas de más’ tiene todos los ingredientes para gustar y  para hacernos salir del cine con la sonrisa en la cara, previa intensa dosis de carcajada limpia. Para recordarnos que al cine español le sobran ganas y talento, pese a que algunos se empeñen en querer que creamos lo contrario. Y que las historias del día a día son, al fin y al cabo, todo lo que somos. Y que del lado guasón estamos mucho más guapos.

Anuncios

¿Qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s